No hay nada peor que no saber sortear una situación que muy seguramente te va a perjudicar. Es rara y obscura, aquella necesidad que hay de confirmar un hecho que se presiente como verdadero; ya que el sólo presentirlo tiene aquel tinte de especulación (tal vez mas de auto-complacencia). Pero una vez confirmado, el derrumbe interior es inevitable.
Entre los patéticos intentos de auto-ayuda, se vienen a la cabeza malévolos planes de venganza, mil y un complots telenoveleros etc etc.
Pero al fin y al cabo, o como dicen los gringos at the end of the day, solo queda esa sensibilería expuesta, esa inherente tendencia al drama a la cual ya me empiezo a habituar desafortunadamente.
domingo, 3 de agosto de 2008
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